La valenciana es la segunda autonomía que más inversión de urgencia recibirá
La ministra de Agricultura, Elena Espinosa, participó ayer en la
firma de los primeros diez compromisos para modernizar regadíos dentro
del plan de choque que ha aprobado el Gobierno para este año y el
próximo. Los diez convenios -seis nuevos y cuatro ampliados- son la
primera gran firma colectiva tras la aprobación de esta medida de
urgencia en marzo y supondrán una inversión total de 86,5 millones de
euros. El plan de choque sitúa a la Comunidad Valenciana como segunda
autonomía que recibirá más fondos en estos dos años, sólo superada por
Andalucía.
El plan de choque presentado hace un mes por los ministerios de
Agricultura y de Medio Ambiente está proyectado al margen del Plan
Nacional de Regadíos (PNR). Pensado para un periodo de dos años, este
plan de emergencia prevé inversiones dirigidas especialmente hacia la
costa mediterránea española. Andalucía, Comunidad Valencia y Murcia
son, por este orden, las tres autonomías donde se prevé una mayor
inversión en modernización de regadíos. En la Comunidad Valenciana la
previsión habla de una inversión de 456,11 millones de euros, que
afectarán a 131.559 hectáreas y que supondrán un ahorro de agua de 175
hectómetros cúbicos al año, según los datos que maneja el Gobierno.
Ayer, una de las ministras impulsora del plan, Elena Espinosa, firmó
los primeros diez compromisos. Los convenios supondrán en conjunto
cerca de 90 millones de euros de inversión (los agricultores pagan
alrededor del 20% del gasto) y afectarán a 24.868 hectáreas de
superficie de regadío. Las zonas afectadas por el acuerdo están en
Nules y Mascarell, Turís, Benimodo, Benejama, Llíria -la que cuenta con
una mayor superficie y también con un presupuesto más cuantioso para
modernizar regadíos dentro de este plan de choque- Rafelguaraf, San
Isidro, Realengo, Guardamar del Segura, Riegos de Levante MI del Segura
y Alcalalí-Xaló.
La firma contó con una nutrida representación de regantes y
responsables de las comunidades de riego de las tres provincias
valencianas. El delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana,
Antoni Bernabé, y el presidente de la Seiasa (Sociedad Estatal de
Infraestructuras Agrarias) Meseta Sur, Francisco Rodríguez Mulero,
participaron en la firma de estos acuerdos. Al acto no acudió la
Consejería de Agricultura. Una ausencia a la que la ministra restó
importancia. Elena Espinosa dijo que el consejero de Agricultura, Juan
Cotino, había participado junto a ella horas antes en la inauguración
de las obras de modernización de regadíos de la Comunidad General de
Usuarios de Camps de Túria-Casinos (infraestructura que sí forma parte
del PNR). La ministra refirió a un tema de tramitación de documentos al
explicar la ausencia de Cotino en la firma realizada en el Palau del
Temple.
La ministra de Agricultura defendió que con la apuesta que ayer
empezó a formalizarse se logrará un "mayor ahorro de agua",
explotaciones agrarias "más eficaces y eficientes", así como
"introducir a los regantes en la sociedad de la información", con la
incorporación de las nuevas tecnologías. Y durante su intervención ante
los regantes de la Comunidad Valenciana, Elena Espinosa resaltó la
"importancia" del regadío como "elemento fundamental de desarrollo de
las áreas rurales". Así, destacó su "alta productividad y versatilidad"
frente al cultivo de secano, así como la "intensificación de mano de
obra" y la generación de empleo que registra.
La ministra habló también, a preguntas de los periodistas, sobre
otras cuestiones de actualidad en el plano agrario. Elena Espinosa, por
ejemplo, mencionó su propuesta de que se cree una marca paraguas para
el vino que no esté en ninguna Denominación de Origen. Una propuesta a
la que deberán responder las autonomías en una semana y que pretende
servir de garantía de calidad.
Sobre la crisis de precios en el campo, la ministra explicó que
están recogiendo información de 34 productos para luego buscar
soluciones con los distintos sectores afectados. Advirtió que "a lo
mejor hay sorpresas" y amplió que tal vez no es la gran distribución la
que se queda tanto margen como se cree. El ministerio estudia qué
ocurre en la cadena de valor.
La ministra también quiso rechazar el término crisis para el sector,
defendió que es el único con saldo exterior positivo, aunque sí admitió
que 2005 fue un mal año para la agricultura.