Un informe revela que el agua de Cullera no sirve para los cultivos de la provincia
Los
análisis del caudal dicen que la salinidad lo hace inviable para regar
en gran parte de l´Alacantí y el Vinalopó porque los suelos son
impermeables
Un informe de Aguas del Júcar sobre la calidad del agua de Cullera
-punto donde arrancará el trasvase Júcar-Vinalopó- revela que aunque
los parámetros analizados califican en general el caudal para el riego
como admisible, según la FAO, la presencia de un elevado índice de
cloruros -172 miligramos por litro- provoca que el agua no sea
aconsejable para utilizar en suelos impermeables. Una característica
dominante en las tierras de cultivo de la provincia potencialmente
receptoras del agua del Bajo Júcar, según reveló ayer Ángel Urbina,
portavoz de la Junta Central de Usuarios. Los resultados del trabajo
fueron enviados a las comunidades de regantes del sistema
Vinalopó-l´Alacantí el pasado 12 de mayo desde la sociedad pública y,
en principio, han generado el efecto contrario al deseado por los
rectores de la empresa pública, según podo constatar ayer este
periódico. Paradójicamente, los análisis del agua y los datos obtenidos
en la red de vigilancia de la Confederación Hidrográfica del Júcar
señalan que la conductividad (salinidad) del agua en el Bajo Júcar es
más alta que en la toma de Cortes de Pallás y en el Bajo Ebro al
contener 1.222 microsiemens por centímetro -nivel medio en el periodo
1994-2005-, lo que la convierte en inviable para regar hortalizas y
frutales.
Ángel
Urbina, portavoz de la Junta Central, señaló, en este sentido, que «las
cosas están así y eso que las analíticas que nos ha enviado Aguas del
Júcar corresponden a tomas en la estación de Sueca desde donde captan
el caudal los arroceros. Hay que tener en cuenta que al Azud de la
Marquesa lo que llegan son retornos, de ahí nuestras reticencias a esa
toma». Urbina insistió en que «queremos un agua de calidad y mucho nos
tememos que incluso los resultados del informe que nos ha enviado Aguas
del Júcar estén cocinados».
La Junta Central cuenta, por otro
lado, con datos propios en base a analíticas del agua realizadas el 14
de diciembre de 2005 en Sueca. Según sus datos, el PH era de 9,07 -la
horquilla se sitúa entre 6 y 9- y la conductividad de 1.500
microsiemens con una temperatura del agua de 10 grados. «En pleno
invierno. Si tenemos en cuenta que Aguas del Júcar debe bombear a
Villena todos los días del año y durante 24 horas las conductividad se
disparará y, además, hablamos de un agua que tiene que ser utilizada
para riego por goteo. No nos sirve y alguien tiene que frenar esta
catarata de mentiras», aseveró Ángel Urbina quien acusó al Ministerio
de Medio Ambiente de «hacer un trasvase por hacer un trasvase sin tener
en cuenta un aspecto clave como es el de la necesaria calidad del agua».
Calidad
que el informe enviado por Aguas del Júcar califica de admisible,
entendiendo, no obstante, por este calificativo las «aguas utilizables
atendiendo a la posible acción desfavorable de su contenido global
salino. No utilizar en suelo con drenaje impedido o de baja
permeabilidad a menos que sea posible su drenaje de forma artificial»,
según la documentación.
Urbina denunció, por otra parte, que «si
queremos que el agua del Júcar sirva para regar los cultivos
productivos de la provincia de Alicante en un futuro, no podemos
admitir la de Cullera. Ninguno de nuestros productos base como los
frutales, el pimiento, la lechuga, el rábano, la cebolla, la
zanahoria... no toleran agua con una conductividad de 1.222
microsiemens, como confirman los estudios que nos ha enviado Aguas del
Júcar».