Una serie de análisis practicados al agua y lodo del cauce del Segura a
su paso por el casco urbano de Orihuela durante los años 2004, 2005 y
2006, han desvelado que es uno de los puntos negros y más problemáticos
de todo el río con índices de contaminación salina y orgánica
superiores incluso al resto de tramos más bajos (de Almoradí a
Guardamar), donde incluso se pueden observar peces, tortugas, anfibios
y anátidas.
Los
análisis facilitados a este medio por la Comisaria de Aguas de la
Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) con respecto al tramo
urbano de Orihuela reflejan que el Índice general de Calidad (IGC)
presenta una media de 44. Por debajo de 50 el agua no es acta
prácticamente para ningún uso. Con todo, este índice era, según unos
análisis del año 1991 de 58, registrandose una mejora en la calidad.
La
contaminación microbiana (coliformes totales) presenta una media de
400.000 unidades de formación de colonias (UFC) con periodos que llegan
hasta los 9 millones, mientras que la media de UFC correspondientes al
año 1991 eran de 10 millones.
El límite apto de contaminación
patógena es de 10.000 UFC. La cantidad actual, según explica el
Catedrático de la Universidad Miguel Hernández, Manuel Nieves, puede
provocar y contagiar enfermedades por contacto directo de agua, sobre
todo a agricultores, así como afectar a la calidad de los productos
hortícolas.
En general, apuntó el catedrático, la calidad del
agua del Segura ha mejorado pero prácticamente no sirve para ningún
tipo de uso.
El comisario de Aguas, Manuel Aldeguer, explicó
ayer que «la falta de recursos circulantes hace que todos los
parámetros contaminantes aumenten, aunque la mejoría del río es general
y Orihuela es ahora un punto negro que vamos a solventar con la
retirada de lodos».
La mejora en la contaminación microbiana
contrasta, por otra parte, con el aumento de la conductividad
(salinización de las aguas) que según los análisis de la CHS cuentan
con unos valores durante el invierno que suelen oscilar entre los 3.000
y 3.500 microsiemen (mS/cm), para bajar en los meses de verano
(coincidiendo con las campañas de riego) hasta valores en torno a 1.500
mS/cm. Toda agua que supere los 1000 mS/cm no es apta para el riego.
Según los análisis de 1991 la media era de 2.200 mS/cm.
Del
documento de la CHS se desprende que prácticamente en ningún momento se
ha podido cumplir con el caudal ecológico de 4 metros cúbicos por
segundo, debido a la sequía y extracciones ilegales.
La CHS,
sobre la presencia de sustancias contaminantes en lo lodos, señala que
los metales pesados analizados (cadmio, mercurio, cobre, cromo total,
níquel, plomo y zinc), presentan concentraciones casi siempre menores
que el más restrictivo de los criterios del Real Decreto 1310/1990
(criterio de suelos), y siempre menores que el criterio de lodos.
Sobre este aspecto, Aldeguer señaló que es la primera vez que se hace un seguimiento continuado de la composición de los lodos
En
lo referente a restos de plaguicidas en los sedimentos, se han
encontrado valores puntuales que superan alguna de las referencias
internacionales, según la CHS.