CRECIMIENTO URBANO
Las 700.000 casas previstas en la provincia duplicarían su población en 10 años
Los ecologistas advierten de que será imposible abastecer de agua, energía y servicios a las nuevas viviendas y a los más de 40 campos de golf SYLVIA ESCRIBANO
Las empresas urbanizadoras prevén
construir en Alicante cerca de 700.000 viviendas y más de 25
campos de golf, según los datos recopilados por varios
colectivos ecologistas. Los grandes planes urbanísticos
proyectados tendrán capacidad para albergar a más de
dos millones de personas, lo que significaría duplicar la
población de la provincia.
Algunos de los PAIs ya han
comenzado a construirse, otros están en trámite de
aprobación o en suspenso. En el caso de que todos ellos
salieran adelante, el panorama en la provincia en 2016 cambiaría
de forma radical. Los problemas con el agua, recogida de residuos,
prestaciones sociales y agresiones al medio ambiente se
multiplicarían por dos, «con el consiguiente descenso
del nivel de calidad de vida», asegura el portavoz de Amigos de
los Humedales del Sur de Alicante (AHSA), Miguel Ángel
Pavón.
El cambio de legislación urbanística
en la Comunidad, con la entrada en vigor de la LUV, ha provocado una
avalancha de peticiones para construir macrourbanizaciones. Mientras,
los ecologistas advierten de que será imposible abastecer a
todas ellas con los escasos recursos existentes en la provincia. Uno
de los mayores inconvenientes es la carencia de agua. Los dos
millones de habitantes que podrán albergar las nuevas
edificaciones necesitarán más de 200 hectómetros
cúbicos anuales de este bien. Pavón incide en que la
construcción de desaladoras, «puede subsanar parte de
las deficiencias de suministro, pero también tienen un gran
impacto ambiental y no pueden dar cabida a esta salvajada».
A
estas necesidades hídricas se añadiría el agua
necesaria para los 25 campos de golf previstos por las urbanizadoras
y que elevarían a más de 40 la cifra de estas
instalaciones en la provincia. A este respecto, el portavoz de
Esquerra Ecologista del País Valencià, Luis Falcó,
explica que estas superficies «se podrían abastecer del
agua reciclada de las viviendas», aunque «suponen un gran
impacto sobre el suelo y el paisaje».
Falcó
espera que muchos de estos planes sean paralizados por la
Confederación Hidrográfica del Júcar por la
falta de capacidad de abastecimiento. Sin embargo, Pavón
insiste en que «la última palabra la tiene la
Conselleria de Territorio, pues los informes de la CHJ no son
vinculantes». Ambos confían en que la presión
vecinal también llegue a paralizar algunos de los proyectos,
como ya ha ocurrido con alguno.
Además de las
incompatibilidades del aumento de población con la falta de
recursos hídricos y energéticos, los ayuntamientos se
verán obligados a suministrar servicios como la sanidad, el
transporte o la educación a todas esas macrourbanizaciones,
«lo que les llevará a un progresivo endeudamiento, como
ha ocurrido en Torrevieja, donde se supera el 110% permitido por
Hacienda», explica Pavón. Al final, «los que
pagarán serán los vecinos con impuestos», añade.
Para Falcó, las pequeñas localidades en las que «se
prevé triplicar la población, como en Xixona, los
gastos serán inasumibles».
La conclusión
de los diferentes colectivos ecologistas es que la provincia no tiene
capacidad para albergar el crecimiento previsto para los diez
próximos años. Los empresarios lo saben, por eso «han
comenzado a marcharse al norte de África para construir allí
sus proyectos», asegura Pavón.
Según el
recopilatorio realizado por AHSA, Amig@s de la Sierra Escalona, la
coordinadora la Vega Baja No se Vende y Esquerra Ecologista, las
700.000 viviendas previstas en la provincia suponen un grave
desequilibrio medioambiental. En la comarca de L´Alacantí,
los planes más agresivos son el de Rabassa en Alicante, El
Sabinar en San Vicente o El Espartal en Xixona. Sólo en la
capital se crearán más de 52.000 viviendas,
prácticamente las mismas que se proyectan en Elche.
En
la Marina Alta, planes como el de Pego amenazan parte del marjal. En
la Marina Baixa, las 6.000 viviendas y el campo de golf del proyecto
del Algar también son un riesgo para la naturaleza. La Sierra
Mariola y la Font Roja se encuentran en peligro por el plan de
Xirillent y el del Aljibe en Tibi. En el Vinalopó, el de las
Cañadas, en Elda, es otro de los grandes PAIs.
La Vega
Baja es la más amenazada por el ladrillo y sólo en
Orihuela se prevén más de 67.000 nuevas viviendas. En
esta comarca, la posibilidad de que se duplique la población
acentuará el problema de la recogida de residuos sólidos,
aseguran los ecologistas.