Cerca de 3.000 personas, según los
organizadores, se manifestaron ayer en Albalat de la Ribera para exigir
una solución definitiva a los problemas estructurales que padece el río
Júcar. La “elevada contaminación” de sus aguas y el “escaso caudal” que
arrastra en algunos tramos son los principales responsables de la
“situación crítica” que atraviesa este ecosistema, en opinión de los
ecologistas.
En sólo unas semanas, denunció ayer Xúquer Viu durante la lectura
del manifiesto, “nos hemos encontrado un río sin caudal, casi
completamente seco, como se ha podido ver en Alberic y Gavarda, la
extensión de la lenteja de agua, una planta típica de aguas estancadas
entre Albalat y Polinyà y, para rematar, una catástrofe ecológica con
la muerte de 10.000 peces en las inmediaciones de Alzira”. A los que
hay que sumar los ejemplares encontrados muertos en la Acequia Real del
Júcar, a su paso por l’Alcúdia, presuntamente, según miembros de este
Ayuntamiento, por culpa de un vertido tóxico.
Un problema sanitario
“La situación es tan grave, que estamos a un paso de que el
problema ambiental se transforme en un problema sanitario con graves
consecuencias para las poblaciones cercanas al río”, advirtieron desde
Xúquer Viu.
De hecho, actualmente ya hay zonas en las que el olor que desprende
el Júcar es “insoportable, por culpa de todos los vertidos que llegan a
sus aguas”, apuntó Joan, uno de los participantes en la marcha.
“Es increíble ver como el río en el que nos bañábamos de pequeños
se ha convertido en un charco”, lamentó este vecino que, como muchos
otros, aún recuerda “cuando las madres sufrían por si alguien se
ahogaba en el río”.
Pero hoy en día las cosas han cambiado y son los vecinos de la
Ribera, sobre todo los de las poblaciones que viven junto al Júcar, los
más perjudicados por la situación que padece el río.
Por eso, y porque saben el valor “ecológico y cultural” que tiene
este ecosistema “están muy concienciados”, aseguró Paco Sanz, portavoz
de Xúquer Viu.
“La respuesta de la ciudadanía ha sido abrumadora, teniendo en
cuenta el poco tiempo que hemos tenido para organizar todo”, destacó
Sanz. No hay que olvidar que la manifestación “se convocó hace sólo
cuatro días y, aún así, ha venido mucha gente”.
Esto demuestra, concluyó, “la elevada concienciación de los vecinos
de la Ribera” que no quieren ver como el río que durante años fue
fuente de riqueza, no sólo de la comarca, sino de Valencia, desaparece
para siempre.
El manifiesto
Después de más de una hora de marcha, que transcurrió en un
ambiente festivo, los organizadores dieron paso a la lectura del
manifiesto. En él se responsabilizó al “Plan de Cuenca del Júcar de
1997, resultado del pacto entre Zaplana, presidente de la Generalitat
Valenciana en ese momento y Bono, presidente de la Junta de Castilla la
Mancha, de ser la principal causa de los males que arrastra el Júcar”.
Con este plan, continuaron, “no sólo se aprobó el trasvase Júcar-
Vinalopó, sino que se legalizaron centenares de pozos fuera de
ordenación en el acuífero de la Mancha Oriental”.
La responsabilidad, en cualquier caso, “de la situación agónica que
padece el río es compartida”, reiteró Sanz. “Tanto la Generalitat
Valenciana, como los ayuntamientos, el Ministerio de Medio Ambiente y
la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) no han tomado las medidas
necesarias para evitar llegar al punto en el que nos encontramos
ahora”.
Los ayuntamientos porque “no controlan sus vertidos de aguas
residuales urbanas e industriales o no se aseguran de que los nuevos
polígonos industriales cuenten con las infraestructuras de depuración
propias”.
El Ministerio de Medio Ambiente y la CHJ porque “no ha puesto los
medios necesarios para empezar un proceso de recuperación integral del
río”. Y, por último, la Generalitat es responsable por no exigir la
redacción de un nuevo Plan de Cuenca.
Xúquer Viu también aprovechó la concentración para denunciar “el
actual modelo de crecimiento urbanístico incontrolado que amenaza
nuestros escasos recursos hídricos” y exigir “una moratoria urbanística
y una nueva legislación que regule la ordenación del territorio”. Sólo
así se conseguirá detener, en opinión de los ecologistas, la
degradación medioambiental que sufre el territorio.
laribera@lasprovincias.es